LA ATMÓSFERA es una masa de aire que envuelve la Tierra hasta una altura de alrededor de 80 km y pesa más de 5.000 billones de toneladas. Ejerce sobre nuestra cabeza una presión de 1,03 kg/cm2 al nivel del mar, que es básica para nuestra supervivencia, al impedir que se nos evaporen los fluidos corporales.

En la atmósfera alta no hay suficiente presión para mantener la vida humana, razón por la que los astronautas han de ponerse trajes espaciales presurizados. Sin esa presión artificial, la sangre herviría y reventarían los vasos sanguíneos y los órganos internos.

Esta masa de aire también es imprescindible para respirar aunque la demos por sentado al no verla. Sin embargo, la mayoría de nosotros damos por sentado el aire porque no lo vemos.

Si no hubiera atmósfera, no llovería, al faltar el elemento que mantiene en suspensión las partículas de polvo en torno a las que se forman las gotas de agua.

Por otra parte, la atmósfera impide que nos abrasen los rayos directos del Sol y que nos congelemos de noche, puesto que actúa como una capa que retiene parte de ese calor solar, contribuyendo a suavizar el frío de la noche.

Asimismo, nos protege a los habitantes de la Tierra de los meteoritos. Se calcula que diariamente llegan al borde exterior de la atmósfera cuerpos sólidos procedentes del espacio que suman en total una masa de varios miles de toneladas: la mayoría de los ellos se desintegran en ella antes de alcanzar la superficie terrestre.

Paisaje 1

La atmósfera también da realce a la vida: nos ofrece un hermoso cielo azul, brillantes nubles blancas, lluvia refrescante y vistosos amaneceres y ocasos. Sin ella no oiríamos las voces de nuestros seres queridos ni podríamos escuchar nuestra música predilecta, dado que las ondas sonoras necesitan de un elemento para poder difundirse. El aire es un excelente conductor del sonido, mientras que el espacio exterior es completamente insonoro.

J.A.T.