Las murallas de Morella circundan toda la ciudad, partiendo desde el castillo. Su altura media es de entre 10-15 metros, su espesor de 2 metros y tienen una longitud aproximada de 2.500 metros.

Su construcción se inició con el “mestre de murs” Aparisi Joan entre 1324-1330. La mayor parte de ellas se realizaron en tiempos del rey Pedro IV de Aragón, entre 1358-1465 sobre la base de las antiguas murallas musulmanas de 1084, y que fueron casi destruidas en los asedios de las tropas de El Cid Campeador. Se reformaron en los siglos XVII-XVIII. Antiguamente era una ininterrumpida; pero una de sus partes fue derribada en 1934 para permitir el paso de vehículos.

Sus torres y puertas tienen todas nombre propio y, algunas de ellas, su propia personalidad histórica. Caben destacar la Puerta Ferrisa, primitiva entrada a la fortaleza, Puerta de la Nevera, el Portal de Sant Miquel con sus dos torres gemelas, el Portal de Sant Mateu, la Torre del Rei, la Torre del Trinquet, la Torre del Forcall, la Torre dels Estudis, …

El castillo, de arquitectura islámica, fue construido aprovechando la roca y data del siglo XIII. Tiene su plaza de armas con unos 1.070 m2, el palacio del gobernador, el aljibe, la torre de la Pardala, retretas al vuelo por donde entraron en 1838 los carlistas, prisión de Cacho, restos de palacios reales, torres de homenaje, y pabellones oficiales, por donde han pasado diferentes formas de civilización y culturas: íberos, romanos, musulmanes y cristianos.

Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931.

J.A.T.

 

Agradecimiento foto: Makkukochi, CC BY-SA 3.0