Ya hace unas cuantas décadas que se empezó a hablar de calentamiento global y de cambio climático, términos que se hacen sinónimos, aunque realmente no son cuestiones idénticas. Sin entrar en este debate, que se nos escapa a la gran mayoría de los mortales, lo cierto es que, debido a la acción del hombre se están produciendo una serie de cambios y fenómenos climatológicos que pueden ser científicamente constatables.

Ante la prueba científica, y dejando a un lado si los cambios, que se están experimentando ahora, pueden estar englobados en uno de esos ciclos de miles de años que afectan periódicamente al planeta, o no, una cosa está clara: dejar de contaminar haría mucho bien al planeta.

No obstante, y a pesar de los esfuerzos que últimamente se están realizando, y especialmente, ahora durante estos días en la Cumbre del Cambio Climático de París (COP21), donde se está pretendiendo llegar a un acuerdo ambicioso, jurídicamente vinculante, sometido a un sistema de trasparencia y verificación internacional, el camino se antoja difícil pues, seguramente más de uno de los países presentes en las negociaciones después harán de su “capa un sayo” con los pactos acordados.

Pero, dejando a un lado las acciones que los países puedan, o quieran, poner en marcha de ahora en adelante, te has preguntado qué hábitos de vida puedes tú, individualmente, poner en marcha para combatir el cambio climático.

Sugerimos 6 pequeños gestos que pueden en su conjunto ser una gran contribución:

  1. Reduce emisiones.

Para ello usa menos tu coche y siempre que te sea posible utiliza medios de trasporte sostenibles. Así es que, usa más el transporte público y para distancias cortas o medias camina o únete al “club de la bicicleta”. Recuerda que al usar tu coche particular, cada kilómetro en el que aumentas la velocidad, estás aumentando de manera considerable el CO2 y el gasto.

Para distancias largas piensa que es más sostenible el tren que el avión, ya que este último contribuye de manera notable al aumento de las emisiones de CO2.

  1. Ahorra energía.

Evita dejar tus electrodomésticos en stand by y, cuando tengas que comprar uno nuevo, fíjate muy bien en la etiqueta energética, seleccionado el más eficiente.

Igualmente, ajusta siempre los termostatos de tus equipos de climatización (tanto en verano como en invierno) para que tengas confort térmico pero sin necesidad de ir en manga corta por la casa en invierno o para que las estancias de tu hogar durante el verano no sean “cubitos de hielo”.

  1. Hazte amigo de las “3R” de la sostenibilidad.

Estas “3R” son:

  • Reduce: consume menos y de manera eficiente.
  • Reutiliza: ¿Por qué no practicas el intercambio? Lo que ya no usas podría serle muy útil a otra persona y viceversa. Además aprovéchate de los mercados de segunda mano pues ahorrarás dinero y reducirás el consumo.
  • Recicla: envases (de todo tipo), papel, residuos electrónicos… ni te imaginas la cantidad de kilos de CO2 que puedes ahorrar con solo reciclar correctamente la basura que se genera en tu hogar.
  1. Reorienta tu dieta.
  • Reduce el consume de carnes y aumenta el de frutas, verduras y hortalizas. Ten en cuenta que la ganadería contribuye notablemente a aumentar los contaminantes en la atmosfera.
  • Procura adquirir productos de proximidad y temporada. Si consumes productos de temporada evitas otros tipos de producción menos sostenibles y si consumes aquellos que tengan un origen más cercano, evitarás importaciones que suponen emisiones nocivas debido al trasporte implicado en su comercialización.
  • Los productos Bio (los de verdad) son interesantes pues, en su producción se usan menos pesticidas u otros productos químicos. ¿Por qué nos los pruebas?
  • Evita, en todo lo posible, los alimentos procesados o aquellos que utilicen embalajes excesivos.
  1. Piensa “en verde”.

Si tienes que comprar madera, decídete por aquella que tenga una certificación o un sello que te asegure su origen sostenible.

Cuando estés disfrutando de la naturaleza, haz todo lo posible para minimizar los riesgos de incendio. Y ya que estás en el campo, ¿por qué no plantas un árbol? Un solo árbol puede absorber, durante su vida, una tonelada de CO2.

  1. Ayuda a otros a actuar.

Dirígete a aquellos que tienen en su mano realizar acciones, por el conjunto de la sociedad, para que estos tomen medidas hacia una vida más sostenible. Ayúdales para que promuevan las energías renovables, para que etiqueten correctamente los productos de consumo, para que promuevan el transporte público y sostenible, para que gestionen correctamente todo tipo de residuos…

Si pensamos en global, aunque actuemos localmente, nuestro “granito de arena” motivará a otros y, la suma de todos, contribuirá a paliar los efectos del cambio climático.

Fuentes: Cambio climático, Ecoticias y Sostenibilidad para todos.