Sevilla: Desde su origen hasta el siglo XIII

Quizá tengamos que remontarnos a 3.000 años atrás, según la tradición, cuando Melkat –comerciante fenicio- fundó Kar-tago (Cartago), en el norte de África, y después fundó Gádir (Cádiz) (hacia el 1100 a. JC.) y, remontando el Guadalquivir, llegó a lo que hoy es Sevilla, a la que los nativos llamaban Ispal o Spal, población que recibió influencias turdetanas, fenicias, cartaginesas y tartésicas, influyendo en su comercio.

Tartessos era una especie de triángulo formado por las provincias Sevilla, Cádiz y Huelva, cuyo eje principal fue el río Tartessos, al que los romanos, según se cree, llamaron Oleum flumen (río de aceite) o Baetis (Betis), y los árabes Guadalquivir (río grande).

También la Biblia hace mención de esta zona llamándola Tarsis cuando el rey Salomón enviaba allí sus naves en busca de oro para la construcción su templo, o cuando el profeta Jonás se dirigió hacia Tarsis huyendo de su misión profética en Nínive.

Los cartagineses perdieron su esplendor al ser derrotados por Publio Cornelio Escipión El Africano, y en el 206 a. JC., en la ubicación actual de Santiponce –cerca de Sevilla-, se construyó Itálica, siendo la 1ª ciudad romana que se formó en Hispania, y sirviendo como colonia residencial para los aristócratas romanos, dotándola de todo lo necesario: murallas, teatro, anfiteatro, termas muy competas (con caldarium –agua caliente-, tepidarium –templada-, frigidarium –fría-, laconicum –sudatorio- y hasta palastrae –para ejercicio-), y acueductos para conducir el agua. Allí nacieron dos emperadores romanos muy importantes como Trajano y Adriano.

Posteriormente, Julio César –en la actual ubicación de Sevilla- fundó Hispalis –adaptando al latín el nombre Ispal-, añadiendo Julia, por su nombre, y Rómula por el de Roma, por lo que recibió el nombre completo de Colonia Iulia Romula Hispalis, convirtiéndola en una gran urbe, en especial, en la vertiente mercantil o industrial.

Entre el siglo V-VIII diferentes pueblos tomaron las riendas de la ciudad:

  • Año 426, los vándalos de Gunderico.
  • Año 441, los suevos de Rechila.
  • Después serán los visigodos –hasta el siglo VIII- los que dominen la ciudad, que recibe la denominación de Spali. Entre esos reyes estuvieron Amalarico, Teudis, Teudiselo, Agila, Leovigildo, Hermenegildo, y Recaredo, con quien disfrutó de gran prosperidad.

Hacia el 712 llegaron los árabes, y de mano de Abd al-Aziz ibn Mussa, tomó Sevilla después de un largo asedio, arabizando su nombre: Ishbiliya. Los mozárabes la llamaron Ixbilia, que derivo a Sivilia y después a la actual Sevilla.

En el año 844, los vikingos –con 80 barcos- llegaron a Sevilla por el río –ya habían intentado saquear Asturias y Galicia- y causaron un importante número de víctimas y cogiendo muchos rehenes. Pero el Emir de Córdoba, Abderramán II, preparó un ejército y luchó contra ellos, liberando los rehenes, destruyendo 30 de sus naves, causándoles 1.000 bajas y 400 fueron hechos prisioneros y ejecutados. Los supervivientes que se quedaron se convirtieron al Islam y se dedicaron a la ganadería. Aunque en el 971 volvieron a conquistarla de nuevo, su flota fue destruida por completo.

En 1147, el califa almohade Abd al-Mumim conquista Sevilla, y en 1159, se nombra gobernador a Abu Yaqub Yusuf, haciéndola capital administrativa. Aunque se pasa la capitalidad a Córdoba durante unos años, en 1171, vuelve ese privilegio a la ciudad, convirtiéndose en ese tiempo, en la capital del imperio almohade.

En 1182 se da el primer hutba o jutba (sermón o principal ocasión formal para predicación pública) a cargo del jatib o imam en la mezquita.

En 1184, el arquitecto árabe –posiblemente nacido en Sevilla- Ahmad Ben Baso, inicia a construcción de la Giralda.

Entre 1220-1221, se construye el primer cuerpo dodecagonal de la Torre del Oro.

En 1247 se inicia la conquista de Andalucía por parte del rey cristiano Fernando III de Castilla. Tras asediar la ciudad 15 meses, en mayo de 1248, el Almirante Ramón de Bonifaz, remonta el río, rompe el puente de Triana, y unos 6 meses después, la ciudad se rinde.

En tiempos de Alfonso X el Sabio, la ciudad fue una de las capitales de su reino, construyéndose en ese tiempo los Reales Alcázares de Sevilla y la Torre de don Fadrique. Es este rey quien otorgo a la ciudad su emblema NO8DO –antes comentado- agradeciendo su fidelidad durante la rebelión de su hijo Sancho.

(J.A. Talz)

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