Con el atentado de la Operación Anthropoid, los paracaidistas checos habían asumido, desde el principio, que se enfrentarían a las represalias de los alemanes, aceptando que la suya era una operación de la que, casi con toda seguridad, no saldrían vivos.

Tras atentar contra el Obergruppenführer, Reinhardt Heydrich, el 27 de mayo, los paracaidistas checos pudieron eludir a los nazis. Pero pronto, su búsqueda daría sus frutos, sin importar los métodos utilizados que, en su mayoría, consistían en “exprimir” al detenido con la máxima violencia y usando la tortura como medio para sacar la información que precisaban.

Karel Čurda

16 de junio de 1942: Uno de los implicados, Karel Čurda, impactado con la ola de ejecuciones de inocentes checos, se presentó ante Karl Hermann Frank, el Obergruppenführer sustituto de Heydrich, delatando a sus compañeros y dando a las SS su paradero. Confiaba, de forma ingenua, que su acción detendría las ejecuciones, cosa que no sucedió.

Los miembros del comando se habían refugiado en la cripta con catacumbas de la Iglesia de San Cirilo y San Metodio, con una ventanilla que daba a la calle. Allí se encontraban atrapados Josef Bublík, Jozef Gabčik, Jan Hrubý, Jan Kubiš, Adolf Opálka, Jaroslav Švarc y Josef Valčík.

18 de junio de 1942: Alrededor de las 4:15 h., la cripta fue rodeada por unos 800 soldados, que instalaron nidos de ametralladoras en las casas de enfrente por si los checos decidían subir al tejado. En las calles adyacente colocaron carros de combate y un pequeño cañón. Los soldados entraron en la iglesia y los checos abrieron fuego para defenderse. Resistieron durante 7 horas, matando a 14 soldados e hiriendo a 21. Fue una lucha encarnizada y, poco a poco, la situación va tocando a su fin:

  • Adolf Opálka

    Opálka: gravemente herido, ingirió veneno y después se disparó en la sien derecha.

  • Bublík: se disparó con su pistola.

Los nazis descubrieron una ventanilla de 60 cm x 40 cm que daba a la cripta, arrojando una granada. Después descolgaron por ella a un soldado que fue abatido por checos. Karel Čurda fue llevado para que instara a sus ex-compañeros a que se rindiesen; pero una lluvia de disparos fue la respuesta. También se llevó al capellán de la iglesia, que les había abastecido con alimentos, para que les animara entregarse. Si no, sería ejecutado con los demás sacerdotes. La respuesta fue clara:

“!Somos checos! Jamás nos rendiremos, ¿oyen? ¡Jamás!”

Los SS llamaron entonces a los bomberos quienes, arremetiendo con un ariete el muro de la iglesia, intentaron entrar en cripta; pero fracasaron. Después, los bomberos arrojaron gas lacrimógeno a través de la ventanilla de la cripta y empezaron a bombear agua al interior para anegar la cripta: 3.000 litros por minuto. Pero los checos, cortaban las mangueras y las sacaban por el ventanuco con una escalera.

Como el jefe de los bomberos se dio cuenta de que los paracaidistas checos no disparaban a sus hombres, consiguió agarrar la escalera que utilizaban los checos, con lo cual ya podían llenar de agua la cripta. Mientras, los alemanes descubrieron una entrada a la cripta que se hallaba debajo de una alfombra. Volaron el bloque de piedra accediendo a la escalera que les llevaba hasta donde estaban los paracaidistas, quienes se defendieron con toda sus armas. Cuando vieron que no podrían resistir más, al estar extenuados y carecer de munición, decidieron poner fin a sus vidas, fieles a su honor y conciencia. Gabčik, Hrubý, Švarc y Valčík se suicidaron para evitar ser capturados vivos. Kubiš, herido gravemente por la metralla de una granada, murió desangrado.

En su sed de venganza, los nazis los decapitaron, colocaron sus cabezas en picas y las exhibieron. Las de Kubiš y Gabčik fueron conservadas en formol en el Palacio de Pecek hasta el final de la guerra.

Karel Čurda fue recompensado con casi 2.000.000 de Reichsmarks. Después de la guerra, el 29 de abril de 1947, fue ejecutado en Praga por el delito de traición.

Simultáneamente, en medio de este desenlace, ya habían comenzado las más sangrientas represalias de los nazis por el asesinato de Heydrich , y continuaron después…

J.A.T.

Agradecimiento: ABC Historia