A principios del siglo XV, la Corona de Castilla dicta un ordenamiento, dirigido a la ciudad de León y a todas las villas y lugares de su obispado, para encerrar a los judíos en un lugar apartado de los cristianos. Tal orden no llegó a cumplirse en la ciudad, ni se configuró como gueto o barrio cerrado. El único asalto que sufre la aljama leonesa se produce el 25 de mayo de 1449, impulsado por las familias de los Quiñones y los Lorenzana. Posteriormente, la judería se hizo insegura e inestable con la normativa de las Cortes de Toledo que impone –en 1480 la separación tajante entre las comunidades judía y cristiana. En 1481, los Reyes Católicos ordenan el apartamiento de los judíos de León.

En el último cuarto del siglo XV, el núcleo judío urbano se encontraba agrupado entre las calles Cal de Rodezneros y Pequeñina. Esto lo conocemos gracias a un acta del 20 de julio de 1481 recogida por el cabildo catedralicio: Sobre la mudanza de los judíos que fue presentada a requerimiento de los Reyes Católicos por motivo de Ruy López de Ayala, inquisidor y contador real de León.

Parece ser que los judíos consiguen ampliar la zona de la Judería, según la disposición de los Reyes Católicos, 3 años más tarde, en 1491. Mientras tanto, la población judía había crecido alrededor de un 20%. Según los repartimientos fiscales, las cantidades que los judíos tuvieron que pagar fueron:

1488: 37.262 maravedíes

1489: 39.760 maravedíes

1491: 44.870 maravedíes

No les dio tiempo a crecer más. Un año más tarde, en 1492, a los judíos leoneses, al igual que a todos los judíos de los reinos de Castilla, León y Aragón, se les pide que se conviertan al cristianismo. Los Reyes Católicos firman el decreto de expulsión de los judíos, poniendo fin a siglos de convivencia. Muchos decidieron convertirse; pero durante mucho tiempo se vieron amenazados por la sospecha de judaizantes.

Aunque algunos judíos regresaron después de la expulsión (los llamados tornadizos), a partir de 1499 sólo se admiten a aquellos que fueron bautizados (los conversos). Con el decreto de expulsión se cerró en León un período de convivencia de, al menos, 5 siglos.

En 1997, el Ayuntamiento de León erigió en Puente Castro, en el jardín “ALJAMA”, el Monolito (foto cabecera) en recuerdo de los judíos de León en símbolo de reparación y respeto a su cultura lengua y religión. En este monumentos están grabadas la fecha de destrucción de la aljama (1197) y la del monumento (1987). También contiene la inscripción: “Puente Castro al Pueblo Hebreo” así como los versos de la escritora israelí de ascendencia judío-leonesa, Margalit Matitiahu, escritos en ladino (idioma hablado por las comunidades judías descendientes de hebreos que vivieron en la península ibérica hasta 1492, los sefardíes):

“Estonses, nuestros nombres se van a grabar en los caminos del secreto y van a abrir las puertas de unión.”

J.A.T.

Agradecimiento: Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad

Agradecimiento foto: © Ayuntamiento de León