Tras la destrucción de Puente Castro, los supervivientes que consiguieron huir por el lado del río se instalaron en León, en una parte del Barrio Húmedo, delimitada por las actuales Plaza Mayor, Plaza de Santa Ana y Plaza del Grano. En este espacio se instaló la mayor parte de la comunidad hebrea durante los siglos XIII-XV. El núcleo más denso se concentró en las actuales calles de Juan de Arfe, Plaza de San Martín, Mulhacín, Cuesta, Castallón y Santa Cruz. La sinagoga estaba situada en la actual calle de Misericordia, que era el eje vertebrador del barrio.

Aquí los judíos prosperaron con la práctica del comercio, la artesanía e incluso la agricultura, hasta finales del siglo XIII; pero su población nunca llegó a ser tan numerosa ni importante.

Los nombres originales de las calles de la judería (Cal de Moros, Cal Si vana, etc.) fueron sustituidos hace siglos por Misericordia, Santa Cruz, etc. Actualmente, se están recuperando los vestigios de la presencia hebrea en León: restos de construcciones medievales en la antigua aljama, bodegas, patios y pasajes.

Los hebreos leoneses ejercían las actividades profesionales más variadas al amparo del Fuero de León (1017-1020), que concedía derechos muy semejantes a judíos y cristianos.

Durante el reinado de Sancho IV, hasta 1293, los judíos de León tuvieron tranquilidad salvo algún brote violento esporádico causado por algún exaltado o promovido por motivos egoístas de alguien interesado en no pagar algún préstamo o conseguir alguna ganancia. Pero en este año, el rey prohibió a los judíos de León tener tierras de labranza, iniciándose así una época de dificultades, ya que dos décadas más tarde fueron obligados a llevar un distintivo amarillo que los señalaba como judíos.

En 1365, los judíos fueron obligados a pagar las mismas gravámenes e impuestos que los musulmanes.

J.A.T.

Agradecimiento: Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad