La cabecera de la catedral de León está provista con una girola poligonal, un espacio en el ábside por detrás del presbiterio, cuya función era la de servir de pasillo por el que los peregrinos podían desfilar delante de las reliquias de los santos sin perturbar los oficios litúrgicos de la nave central.

En ella se abren 5 capillas en las que se encuentran las espléndidas pinturas murales del maestro Nicolás Francés que representan a un grupo de judíos, ataviados a la usanza del siglo XV.

Estas pinturas son una de las curiosidades de la catedral, aunque también son una ilustración perfecta del último tiempo de la presencia de los judíos en León. Limitados seriamente sus derechos a partir del siglo XIV, el saqueo de la judería por parte de los Quiñones y los Lorenzana en 1449, significó el principio del fin de una historia que, tendría también una continuación, con los numerosos procesos a cristianos nuevos de León, acusados de seguir judaizando en secreto después de 1492.

J.A.T.

Agradecimiento: Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad

Agradecimiento foto: © Ayuntamiento de León