Rechazar la sangre: Qué dice la Bioética.

El punto de vista de los expertos está enfocado a que el individuo debe decidir libremente sin que se le impongan los puntos de vista de terceros -mientras éstos no atenten contra la sociedad-, y parece bastante claro desde hace algunas décadas. Es decir, que toda persona tiene el DERECHO a vivir, no la OBLIGACIÓN O DEBER de vivir contrario a sus convicciones. Veamos 3 referencias de las muchas que podemos encontrar:

The Wisconsin Medical Journal: El Dr. Goldstein escribió que ‘los doctores que han transfundido sangre a la fuerza a un enfermo han negado los sacrificios de todos los mártires que han glorificado la historia con su devoción suprema a los principios hasta a costo de su propia vida. Los pacientes que optan por muerte segura más bien que violar una creencia religiosa son de la misma índole que los que pagaron con su vida por fe en Dios o los que fueron a la pira antes que aceptar el bautismo [obligado]… Nosotros tenemos el deber de salvar la vida; pero bien pudiéramos preguntarnos si no tenemos también el deber de salvaguardar la integridad y conservar las pocas señales de autenticidad personal que continúan presentándose en una sociedad cada vez más regimentada… Ningún médico debería procurar asistencia legal para salvar un cuerpo por medio de destruir un alma. El paciente es dueño de su propia vida.’

Norman L. Cantor, profesor asociado en la Escuela de Derecho de Rutgers: “Se realza la dignidad humana cuando se permite que el individuo determine por sí mismo qué creencias merecen que se muera por ellas. A través de las edades han sido muchas las causas nobles, tanto religiosas como seglares, que han sido consideradas dignas del sacrificio de uno mismo por ellas. Ciertamente la mayoría de los gobiernos y sociedades, entre éstos los nuestros, no consideran que la santidad de la vida sea el valor supremo.”

Comité de Bioética de Castilla y León:

https://www.saludcastillayleon.es/profesionales/es/bioetica/guias-bioetica-castilla-leon.ficheros/324257-CBCYL_RECHAZO_AL_TRATAMIENTO.pdf

“La vida es un bien que hay que procurar defender y conservar, aunque no siempre ni a cualquier precio, porque no tiene un valor absoluto, sino un valor básico. Eso significa que la vida es una condición de posibilidad, es necesaria para poder respetar y proteger otros bienes, algunos de los cuales pueden ser más importantes (es decir, de más valor) incluso que la propia vida.

Sucede, por ejemplo, cuando se protege la vida de un hijo o de otra persona, aun a costa de perder la vida propia, o cuando se defiende hasta la muerte una creencia religiosa. Tal es el caso de los héroes o de los mártires.

Mutatis mutandis [‘cambiando lo que haya que cambiar’, ‘haciendo los ajustes necesarios’], una persona puede llegar a rechazar un tratamiento aunque su vida corra peligro, motivada por una convicción religiosa o de otra índole.

El profesional no tiene que emplear siempre todos los medios disponibles para conservar la vida de los pacientes. Hay que evitar el empleo de medidas desproporcionadas (por lo tanto, contraindicadas) y no caer en la obstinación terapéutica. Pero además, aunque se trate de procedimientos indicados técnicamente, la obligación de proteger la vida y la salud de los enfermos no se puede convertir en la obligación de salvar su vida a toda costa, menos aún en contra de su expresa voluntad autónoma.

El Documento de Instrucciones Previas establecido en nuestro país y dirigido por las comunidades Autónomas defiende la decisión del paciente. Y en este sentido, las Conclusiones del Comité de Bioética arriba indicado (al igual que otros Comités) establecen:

“La Administración velará para que se puedan ejercer ambos derechos [el del paciente a rechazar cierto tratamiento, y el del médico a su objeción personal de conciencia]. Cuando no exista alternativa, la objeción de conciencia del profesional deberá ceder paso a la decisión libre y autónoma del enfermo que rechaza el tratamiento.”

En próximos artículos expondremos  las interesantes opiniones de médicos y Centros Sanitarios de prestigio sobre esta cuestión. Rechazar la sangre: Qué dice la Bioética.   

EL OBSERVADOR


La próxima semana abordaremos el tema: “Sangre = Vida: un dilema ético/moral”