Entre los siglos XV-XIX, Ibiza fue objeto de ataques continuos de piratas y corsarios.

DSC01486Un monumento conmemora a Antoni Riquer y a todos los corsarios ibicencos. La 1ª piedra se colocó el mismo día del centenario, el 1 de junio de 1906, aunque las obras empezarían en 1914 y sería inaugurado el 6 de agosto de 1945.

Los corsarios que atacaban la costa española, básicamente, procedían del norte de África bajo autorización turca. Provocaron que las islas de Formentera y Cabrera quedaran despobladas ante el temor de ser secuestrados o expulsados por ellos.

Así, se establecieron los “Corsarios de Ibiza”, a quienes, bajo la protección de la Corona de España, se les concedió una “patente de corso”, por la que podían capturar otras naves y recibir cobijo en sus puertos a cambio de compartir una parte del botín con la Corona. También se establecieron torres piratas por toda la costa, muy cerca unas de otras, para advertir a la población de estos ataques mediante encender hogueras, sucesivamente, de una torre a otra.

Tras los ataques de los turcos vinieron los de los ingleses. Los piratas baleares atacaban, principalmente, las naves inglesas que comerciaban en la isla de Menorca, y se arriesgaron a atacar naves argelinas y tunecinas en el norte de África.

El momento crucial llegó el 1 de junio de 1806. Dominaba esas aguas el bergantín inglés Felicity, con base en Gibraltar y armado por Miqele Novelli, un corsario italiano de 27 años, conocido como “El Papa” por su prepotencia. Fue avistado en aguas de Formentera, y el corsario ibicenco Antoni Riquer i Arabí reunió a su tripulación y embarcaron en su jabeque San Antonio y Santa Isabel, (alias “El Vives”, en honor al capitán general de Baleares, Juan Miguel de Vives) en busca de los ingleses.

Estaba muy desnivelada la contienda entre ambos navíos: el Felicity contaba con unos 75 hombres, 6 cañones, 7 obuses, 6 cajas de granadas de manos y 3 cajas con todo tipo de armas mientras que el jabeque solo tenía 58 hombres y un armamento más sencillo –tan solo 9 piezas de artillería-.

Sin embargo, Riquer supo aprovechar el “punto débil” de su rival: la menor maniobrabilidad del buque inglés ante la ausencia de viento mientras que ellos se movían a remo. Fueron recibidos con 4 andanadas de fuego de artillería, e izada en la popa la bandera roja de lucha sin tregua. Aún así, lograron acercarse y lanzar botellas de fuego llenas de pólvora (rudimentarios “cócteles Molotov”) lo que provocó que el navío se incendiara y la tripulación intentara apagar el fuego. Finalmente tuvo que rendirse, aunque en la lucha –de unos 20 minutos de duración- hubo bajas en ambos bandos:

  • Por parte inglesa: 11 muertos y 25 heridos.
  • Por parte ibicenca: 5 muertos, entre ellos Francisco, el padre de Antoni Riquer, y 22 heridos. En los días siguientes murieron 2 más de entre los heridos.

Los prisioneros solicitaron ser intercambiados por otros prisioneros en manos inglesas; pero el problema era que la inmensa mayoría de la tripulación no era inglesa, ya que los ingleses procuraban no tener tripulación propia en naves corsarias. Finalmente, se acordó considerar a todos como ingleses y pudieron ser intercambiados.

Antoni Riquer fue nombrado alférez de fragata con una paga mensual de 10 escudos.

El 15 de julio volvió a navegar con su nuevo barco, La Santísima Trinidad, también llamado Francisco Riquer, en honor de su padre, y con él puso en fuga a otra nave inglesa en aguas de la isla de Tabarca, cerca de Santa Pola (Alacant).

Finales de 1806: Antoni Riquer dirigía una escuadra de corsarios que protegían las costas de las islas Baleares.

1807: Fue hecho prisionero por los ingleses y enviado un tiempo a Londres.

1811: Transportaba prisioneros franceses hacia Mallorca. En la isla de Cabrera se creó un campo de concentración, con unas condiciones deplorables, para soldados franceses, mientras que a los oficiales se les enviaba a diferentes ciudades de las Islas Baleares (entre ellas, Ibiza).

Los años siguientes siguió dedicándose a actividades corsarias «oficiales», aunque también hubo algunas quejas contra él, por no cumplir con sus obligaciones de proteger barcos mercantes.

1840: se retiró definitivamente, sin disponer casi de propiedades ni de capital.

1846: El día 3 de julio murió en su casa.

J.A.T.